Hábitos de un buen líder cristiano

on viernes, 11 de mayo de 2012

El liderazgo se basa en el carácter, y no en los tipos de personalidad.

I. Los líderes son personas dignas de confianza

Las personas siguen a quien les inspira confianza.

No importa cuán capaz, simpático, carismático y talentoso usted sea si no es un sujeto confiable no será un buen líder.

Desarrollamos en los demás la certeza de que somos alguien en quien se puede confiar cuando nos preocupamos por ellos y nos esforzamos por ayudarle, pero sobre todo cuando incorporamos a nuestro carácter algo muy importante que es la fidelidad.

Dios es fiel (Deu 7:9, Salmos 136) cuando la Biblia nos dice que dios es fiel se refiere a que Él mantiene su palabra y cumple con lo que se comprometió a hacer. ¿Somos capaces de decir lo mismo respecto a nosotros mismos?

Cada vez que incumplimos una promesa por insignificante que sea estamos diciendo, no soy una persona digna de confianza no soy un buen líder.

Emet, la palabra que en la Biblia se traduce como fiel o fidelidad también se puede traducir como: misericordia, lealtad, firmeza, certeza, verdad, sinceridad, honestidad, ser genuino y CONFIABILIDAD.

(En Josué 2:12 Rahab pide a los espías una prueba confiable de que cumplirían su palabra  )

Cuando uno responde siendo confiable con algo pequeño automáticamente demuestra ser confiable para algo mayor (Mateo 25:21)

 

II Los líderes saben escuchar a las personas

Cuando hablamos demasiado y oímos poco, comunicamos a los demás que nuestras ideas son mucho más importantes que la de ellos.

Santiago 1:19 con sabiduría nos aconseja revertir ese proceso. Ponga un cronómetro mental en su conversación y controle cuánto habla y también cuánto oye. Cuando alguien conversa con usted, ¿percibe esa persona que son valiosos sus puntos de vista y sus conceptos?

Las personas desean y necesitan ser escuchadas

Muchas veces, cuando alguien nos escucha, encontramos por nosotros mismos la solución que estábamos buscando.

Escuchar implica poner atención y esforzarse por entender.

Daniel Golean menciona en su libro inteligencia emocional que las personas emocionalmente inteligentes son las personas que saben escuchar.

El Dr. Gustavo Oropeza una autoridad internacional en consejería dice que un consejero debe aprender a escuchar en vez de aprender a aconsejar.

Elementos que ayudan a escuchar

-          Prepararse psicológicamente para hacerlo

-          Callar

-          Asentir y expresar comprensión. Frases como “te entiendo”, ”mjm”, “ya veo”, “te escucho”, “y …¿qué mas?” “¿Cómo te sientes al respecto?” ayudan a que la otra persona se exprese con mayor comodidad.

-          Retroalimentar repitiendo lo escuchado con otras palabras, sólo cuando el otro haya terminado

Elementos que perjudican al escuchar

Estar distraído. La curva de la atención comienza alta decae hacia la mitad de la participación del otro y vuelve a elevarse hacia el final, debemos esforzarnos entonces un poco más a la mitad de la participación de quien estamos oyendo

-          DEBEMOS EVITAR la impaciencia.

-          DEBEMOS EVITAR interrumpir al otro.

-          DEBEMOS EVITAR juzgar y condenar a la otra persona.

-          DEBEMOS EVITAR ofrecer soluciones prematuras.

-          DEBEMOS EVITAR minimizar el problema del otro o descartar sus ideas. Por ejemplo “eso no es nada…”

-          DEBEMOS EVITAR contar nuestra propia triste historia cuando el otro lo que necesita es ser escuchado.

-          DEBEMOS EVITAR contra argumentar. Por ejemplo si alguien nos dice “me siento mal” la respuesta no sería ni “yo estoy peor” y tampoco “no seas quejumbroso”

-          DEBEMOS EVITAR el síndrome del experto. El objetivo es mostrarle a la otra persona los principios bíblicos, darle las herramientas para que él mismo descubra la solución a su problema o situación. El objetivo NO ES demostrar que yo lo se todo y mucho menos que yo soy mejor que él.

La persona a la que estamos escuchando debe tener la certeza de que hemos entendido lo que nos ha dicho y nos hemos esforzado por ponernos en su lugar.

III. Los líderes no juzgan

Mat 7:1-2 nos advierte que si juzgamos seremos juzgados y que con la misma medida que medimos seremos medidos. (Mt 7:3 paja viga Lc 6:37 no condenen; Jn 7:24 no apariencias, justo juicio; )

Si hacemos sentir a otros que para nosotros sus ideas no valen la pena seguramente ellos pensarán lo mismo de nuestras ideas.

Al juzgar a otro automáticamente nos estamos colocando en una posición superior a él, estamos diciendo ‘yo soy más que tu, valgo más, mis ideas son mejores y tú no sabes nada’. Juzgara otro es hipocresía, soberbia y falta de humildad.

Juan 8 nos relata la historia de una mujer que fue encontrada en el acto mismo de adulterio, ella fue avergonzada públicamente, arrastrada por las calles y llevada a Jesús, los que la acusaban sabían que en Lev. 20:10 decía que ella y su amante debían ser apedreados hasta morir (lo curioso es que el hombre que estaba con ella no estaba siendo acusado, ¿estaría quizá entre la multitud que deseaba apedrear a la mujer?). El Señor pone en evidencia la hipocresía de los acusadores con la célebre frase ‘Quien esté libre de pecado tire la primera piedra’ cada uno de los acusadores se van avergonzados y luego el maestro levanta su mirada hacia la maltratada mujer y le dice ‘Yo tampoco te condeno, vete y no peques más’ Esa es la actitud del líder cristiano no condenar sino dar la oportunidad a la gente de que cambie de actitud y de conducta, darle la oportunidad de que mejore su vida.

Recordemos, el hijo del hombre no vino para condenar al mundo sino para que el mundo fuera salvo por Él.

La personas no escuchan por prejuicio, por hábito de contradecir, por timidez o por inseguridad personal.

IV. Los líderes delegan

Un líder sabio reconoce que no es líder porque él puede hacerlo todo. Uno no puede al mismo tiempo patear el corner cabecear y atajar la pelota, lamentablemente eso es lo que muchos pretenden hacer.

En el libro de Exodo 18 (17-24) encontramos una historia interesante al respecto de la delegación. Moisés, el gran líder de Israel, el que les había sacado de Egipto estaba dedicado tiempo completo a resolver cada problema que se presentaba en medio del pueblo, me imagino que con semejante tarea casi no tenía tiempo para su familia, para su salud o para su vida espiritual. Jetro suegro de Moisés vio esta situación y le dijo: “No está bien lo que haces, si sigues así vas a desfallecer tú y todo el pueblo contigo”. Luego el anciano sacerdote le da a su yerno un consejo sabio y establece principios importantes de la delegación y del trabajo en equipo, le dice:

-          Somete los asuntos a Dios (19). La sujeción a la autoridad superior es fundamental si queremos delegar, primeramente a Dios y luego a las autoridades establecidas por encima de nosotros.

-          Enséñales los preceptos, el camino y lo que deben hacer (20). Se debe capacitar al equipo en las reglas, la forma y la ejecución, no podemos esperar buenos resultados de la gente si ellos no saben qué se espera de ellos.

-          Escoge hombres virtuosos, temerosos de Dios, veraces y no avaros(21) el seleccionar adecuadamente y establecer jerarquías en el equipo de trabajo es vital para cualquier proyecto que debemos encarar.

-          Aliviarán tu carga y llevarán tu carga contigo (22) el llevar la carga juntos hace que el trabajo sea más llevadero y los resultados sean mejores para todos.

La delegación es beneficiosa se mire por donde se mire. Las personas que delegan se descargan de las funciones que pueden desempeñar otros de su equipo para centrarse en lo realmente importante que es lo que aporta valor a sus puestos de cara a planificar, gestionar, dirigir, controlar y asistir que es lo que más compete a los puestos de responsabilidad.

Dios mismo nos delegó la evangelización del mundo entero (Mt 28:19)

El que no delega lo hace por temor y por soberbia

 



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